...la espera...
Bajó de su montura y caminó hasta su puerta,
acompañado de una cómplice oscura noche,
observó que asomaba,
tenue una luz desde su balcón,
era la hora señalada,
en palacio apenas un ruido se escapaba,
mientras ella corría rauda al encuentro de su oculto amado,
que abajo expectante en alerta sujetaba su espada,
alcanzó la balconada,
jadeante, desesperada,
en llanto rompía de nuevo,
la bruma en la noche a los amantes de repente tapaba.

